Tratamiento (más o menos psicoanalítico)de un caso de insomnio

Hace ya bastantes años me solicitó tratamiento una joven casada aquejada de problemas de insomnio. Quizá de forma inconsciente le pregunté por cuándo tenía esos problemas.

Una de las cosas importantes que conviene saber es la forma en que aparece. Resumiendo bastante podemos decir que lo hay de tres tipos, predormicial, despertar precoz y, finalmente, sueño interrumpido, es importante preguntar por ello ya que apuntan hacia diferentes diagnósticos posibles. En el primer caso lo más probable es que se trate de un cuadro neurótico, tengo que decir que neurótico y nervioso son sinónimos y que todos, más o menos, pasamos por etapas de más o menos nerviosismo, el despertar precoz suele presentarse más a menudo en las depresiones, la persona se acuesta a la hora normal pero dos ó tres horas después se despierta sin poder conciliar ya el sueño pasando el resto del día somnoliento y desmadejado, finalmente tenemos el sueño interrumpido que puede acontecernos a todos alguna vez y que, psicoanalíticamente puede relacionarse con la incapacidad del Yo para elaborar fantasías inconscientes muy amenazadoras que emergen en forma de pesadillas cuando el durmiente empieza a soñar, en cualquier caso sabemos en la clínica que cuando se presenta no de forma esporádica sino por una larga temporada y de forma recurrente puede ser el anuncio de un desplome psicótico o de un brote, es un indicador de que algo muy grave puede acontecerle al paciente.

El sentido de mi pregunta iba, pues, por ahí pero como la pregunta podía resultar ambigua, el cuándo… mi paciente contestó… “A partir del dia veinte de cada mes”

Me costó un poco mantener la cara de poker y seguimos conversando.

Esta chica y su marido, casados hacía ya algo más de un año, tenían lo que en la época se llamaba unos trabajos de mileuristas y junto con los consabidos gastos de hipoteca por la vivienda que ambos habían comprado, también se habían metido en un coche deportivo de alta gama que les estrangulaba absolutamente la economía.

Durante las primeras conversaciones el coche era tanto lo irrenunciable en sus vidas como aquello que encarnaba la amenaza de pérdida, en psicoanálisis diríamos era el objeto que encarnaba al falo en sus vidas, estaba siempre en el garaje porque como en el chiste, para poder comprar gasolina tenían que vender el auto.

Costó algunos meses de trabajo poder ayudarle, y de rebote a su marido, que pudiera entender el papel imaginario que el chirimbolo en cuestión jugaba en sus vidas y, a partir de ahí, desfalicizarlo, quitarle una importancia que sólo tuvo imaginariamente, como decía.

Una vez que se desprendieron de “la cosa maligna” por recordar la divertida película “Los dioses deben estar locos” el insomnio, predormicial, por supuesto, que la aquejaba desapareció permitiéndose, incluso, quedarse felizmente embarazada, que es otra metonimia fálica pero de un carácter bastante más noble que un coche…

http://www.arturoalcaine.com

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Psicólogo Clínico Psicoanalista
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