En días religiosos

Como estamos en Semanasanta (lo escribo como suena) pues es un sintagma ontificado por estos lares, me parece pertinente hacer alguna reflexión sobre la fe, las creencias, la religión y esas cosas.

Hace bastantes años una colega, por la que además siento cariño y respeto, me dijo en tono admonitorio que iba a ser uno de esos psicoanalistas que fueron atrapados por el Zen, disentí y disiento, el Zen es un camino de liberación, hasta los evangelios lo dicen, la verdad os hará libres…

El psicoanálisis no debería acabar siendo una religión, aun cuando nos haya permitido, tras muchos años de filosofía negativa, la que arranca de Platón con su concepto de verdad como a-letheia ἀλήθεια, con la partícula negativa a que viene a decir desocultamiento, aproximarnos, con diferentes palabras, a algo que el Zen viene planteando desde casi la misma época que el padre de la filosofía.

El Zen nace de la relación entre el Taoismo y el Budismo y cuestiona las creencias, las apariencias, las imágenes que vemos desde nuestra caverna, por usar el mismo mito de Platón. Las llama Dharma, detrás de ellas, ellas mismas son, Mu, nada. Nos enseña a hacer sin pensar, a pensar sin pensar, a no temer las ideas que puedan emerger de nuestro inconsciente sino a dejarlas fluir. No se trata de desocultar nada, de llegar a una verdad Una, sino de permitirnos contemplar el mundo, el universo y a nosotros mismos como parte de él, el psicoanálisis a veces, pocas, consigue lo mismo.

Si tuviera que hacer alguna proclama sobre mi religión casi me atrevería a decir que me considero un modesto practicante del Zen. Por otra parte una religión que nunca ha provocado una sola muerte por persecuciones religiosas o guerras de la misma causa. Se puede ser católico y Zen, he conocido a un sacerdote católico que era un gran maestro Zen, ateo, musulman, politeista etc. Esta religión implica otras cosas, la más importante, quizá, es la aceptación del Karma, de la reencarnación.

En occidente, con nuestra cultura, tan basada en el individualismo, se la suele confundir con la metempsicosis, la transmigración de las almas, curiosamente la gente que tiene esas creencias siempre cuenta que ha sido Napoleón, Cleopatra o alguna celebrity de la historia. El Karma es otra cosa, recuerdo a un analizante hace años que me contaba estuporoso que había sido amenazado por un cacique de la construcción, mi paciente ejerciendo sus funciones lo había tenido que denunciar por una barbaridad urbanística y el otro le había gritado ¡Te voy a meter cuatro hostias!. Semanas después mi paciente estaba en su oficina y un balonazo reventó los cristales de su despacho que le cayeron encima, salió furibundo a la calle agarró a uno de los chavales y le gritó ¡Te voy a meter cuatro hostias! Desde el diván me expresaba tan alarmado como sorprendido, que en ese momento, su voz, su ser, sus sentimientos, eran los del energúmeno que le había amenazado a él antes. Eso es una experiencia karmática.

También conocí a un chico adoptado que se parecía mucho a su padre adoptivo, los gestos, mil veces repetidos acaban modelando nuestras facciones.

Ayer, mientras esperaba el comienzo de la procesión del Santo Entierro, en Caspe, vi a unas cuantas personas a quienes aprecio mucho porque me parece buenas gentes que hacen buenas cosas, junto con algún que otro hijoputa que se disponían a procesionar…

Como ya comenté hace tiempo Mahoma dice en una de las Suras del Corán, “si los musulmanes y los cristianos quieren competir en algo que lo hagan en buenas obras”

Mi religión, de ser alguna, es el Zen, me lleva, cada vez más, a pensar que las creencias de cada cual son relativamente triviales. Mucho más importantes son sus actos, estos harán de este mundo algo más o menos amable, no hace falta que sea perfecto, o un infierno, que parece ser la tendencia en los tiempos que vivimos.

Sólo quiero invitarles, en estas fechas especiales, mas allá de que crean o no en Dios, en los Dioses o, si me apuran mucho en lo que cuenta el gobierno (que eso sí que es creer) que reflexionen algún que otro rato sobre el karma que arrastran y el que van a transmitir si no se hacen conscientes de ello.

Buena Pascua

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Psicólogo Clínico Psicoanalista
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