Feminismo y envidia de pene

Uno de los aspectos del psicoanálisis más cuestionados y controvertidos entre algunos ambientes supuestamente feministas viene siendo la llamada “envidia del pene”. Quisiera comentar, aclarar, alguna cosa al respecto y cómo ello propicia sufrimiento en muchas mujeres, y es, además, utilizado para perpetuar, y aún aumentar, unas condiciones sexistas de alienación y explotación. Como ya saben quienes me siguen sostengo la idea marxista de que la clase condiciona la psicología y que tras de eso siempre encontraremos una fuerte razón económica.
Lo primero que tengo que decir es que a lo largo de casi 35 años de práctica el número de “pacientos” y de “pacientas” que he venido atendiendo es muy similar, ello me hace pensar que el malestar psíquico está repartido con tanta equidad como la inteligencia o la gilipollez, empero no suelen ser las mismas cosas de las que se quejan unas y otros. En general en las mujeres sueles encontrarte más la insatisfacción mientras en los varones suele ser la imposibilidad o la impotencia respecto de su deseo.
Freud venía a decir que la actitud de la madre frente al bebé que acaba de parir es muy distinta cuando se trata de una nena o de un varoncito. Mientras en el último caso vendría a ser algo así como “ya tengo una colica de mi propiedad”, con las chicas podría ser ” ya se me ha metido una rival en casa”. Esto que puede sonar más o menos a especulaciones psicoanalíticas, puede corroborarse al menos de dos maneras, de una parte existe un indicador de rechazo materno precoz en el test de Rorschach, que aparece raramente en varones y que, por contra, es casi ubicuo en mujeres, con mayor o menor intensidad, por otra basta hablar con las propias mujeres que tuvieron hermanos para que nos digan si sus mamás las trataron con el mismo cariño que a ellos… La inmensa mayoría de las veces nos dirán que no; y suele ser verdad.
Algunas de las consecuencias inmediatas son una experiencia base de insatisfacción, un sentimiento latente de culpa por no haber estado a la altura de las expectativas de mamá, que a menudo tratan de compensar toda la vida mediante una sumisión masoquista y una coartada casi perfecta para no asumir los retos, y los fracasos, que nos implica a todos la realización personal.
Las cosas, cuando suceden y se significan en nuestro aparato psíquico, lo hacen siempre por segunda vez. La nena que descubre la importancia de la diferencia sexual al ingresar en su complejo de Edipo, lo hace sobre esa experiencia de rechazo materno precoz y ya predispuesta a jugarse en una posición masoquista. No es tan relevante hacer pipí sentado o en pie como haber percibido, de manera bien diferente, el cariño del ser más importante para cualquier infans, su mamá.
Soy pesimista respecto de ideas como las del llamado progreso social, en nuestro entorno asistimos a un repudio cada vez más generalizado de buena parte de la sexualidad genital femenina. Genital tiene que ver con generación, con la posibilidad de disfrutar de la maternidad como una parte importante del ser humano de sexo femenino. No es, en ningún caso, una obligación ni un destino, pero sí debería ser, y no lo es, un derecho.
No lo es porque tanto en cuanto los seres humanos son concebidos como cosas, bienes de producción, recursos humanos lo llaman ahora, sale mucho más rentable importarlos ya hechos que proteger la producción autóctona. De paso a las mujeres, ahora sí, castradas en una parte importante de su ser, se las pone en la terrible coyuntura de quedar marginadas en lo social si no entran en el circuito económico productivo o alienarse en un modelo fálico-machista basado en el tener cosas que no van, en ningún caso, a resolver una insatisfacción estructural, pagándoles, eso sí, sueldos vergonzosamente mas bajos que a sus compañeros varones para que una vez más se perpetúe el sentimiento de inferioridad.
Urge una profunda revisión feminista de nuestro modelo ético porque, además, nuestra némesis cultural, el islamismo radical, busca no ya un vuelta al pasado, sino una profundización aún más bestia que la nuestra hacia las mujeres.
Arturo Alcaine Camón
http://www.arturoalcaine.cpm

Anuncios

Acerca de arturoalcaine

Psicólogo Clínico Psicoanalista
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s