¿Podremos?

En realidad la política me interesa relativamente poco, esta circunstancia no me acaba de gustar, en primer lugar por lo que supone de melancólico, es decir, de cierto pesimismo estructural que hace que me ocupe menos de lo que quizá conviniera, y en segundo porque esa misma actitud nos vuelve conservadores, nos hace ocupar más de no perder que de ganar. Y, sin embargo, siendo, como soy miembro de una especie cuya vida, con sus miserias y sus alegrías, está mayoritariamente alienada en un discurso social (y esto en la práctica es un pleonasmo) no puedo dejar de considerar que dedicar una parte de mi libido a cuidar de la polis es del orden de lo ético.
Los últimos tiempos aparecen, usadas como se fueran conceptos negativos dos expresiones, radicales y antisistema, generalmente asociadas a PODEMOS.
Veamos, radical es aquel que atiende a la raíz o a las raíces de lo que sea. Más allá de que nos podamos equivocar, no se puede no ser radical sin ser gilipollas, o débil mental, que es una expresión más lacaniana. Lo de antisistema me hace bastante gracia y por diversos motivos, en el XVIII y en el XIX los liberales fueron considerados por parte del ancien regime como antisistema y seguramente lo fueron. Se trataba de cambiar el feudal mercantilista por el burgués capitalista, a grandes rasgos. Lo que pasa es que cuando se emiten esos términos se sitúa al Otro en el lugar del Adversario, se lo demoniza. El antisistema radical es el enemigo del nosotros.
Hay sin embargo varios aspectos relevantes en la propaganda mediática que no pueden sino quedar en evidencia con la que está cayendo. El absoluto descrédito en el que han caído los políticos en general y la continua emergencia de casos de corrupción denotan una crisis sistémica de alcance. Cuando aparecen términos como “la casta” a lo que se alude es a un sistema endogámico y, por ende, condenado a la degeneración y al colapso más o menos a la larga. Resulta ejemplar la historia del Imperio Antiguo Egipcio en el que sin la influencia de factores externos de importancia un sistema bastante avanzado e igualitario en las relaciones interpersonales y en los derechos individuales fue, merced a la corrupción y la endogamia estratificándose hasta desplomarse con la VI Dinastía.
Los antisistema somos la más prístina producción del sistema. Cualquier sistema se destruye a sí mismo. Y de paso a todo lo que pilla por delante y, de ese modo, a todos los que no tenemos tarjetas negras y pagamos hipotecas no nos queda otra que intentar montar sistemas alternativos porque, es verdad, no se puede vivir sin sistema.
Estamos en una época crepuscular. No sé cuanto le queda al sistema pero manifiesta ya síntomas cuando menos alarmantes de crisis que van más allá de las recientes maniobras para proletarizar, aún más, a las clases medias y bajas, y que denotan una relación perversa de la clase dominante con su propia ley. Cada vez hay más y son más tramposos, vamos.
Frente a eso la emergencia de movimientos como PODEMOS denota la necesidad de un gran volumen de la masa social de cambiar el sistema sin embargo me presenta dudas importantes desde lo personal a lo general, en lo personal he de decir que llevo muchos años colaborando con IU y ello ha sido posible, entre otras cosas, por su carácter asambleario y abierto. Mis inicios en eso de la política fueron en DEIBA, plataforma ciudadana antinuclear que fue ejemplar al punto de que algunas cadenas de TV europeas vinieron a dar cuenta de sus asambleas. En los treinta años que llevo de militancia siempre me he sentido cómodo por lo que se refiere a transparencia y democracia interna, eso sí, si me he enterado, más o menos, si se me ha escuchado en mis propuestas, ha dependido en forma directa a la dedicación que he podido tener, según épocas a la cosa.
Me preocupa que algunos enfervorizados nuevos apóstoles de PODEMOS a quienes conozco desde hace años y quienes, algunos, hasta cuentan con mi estima personal, lleven diciéndome esas cosas de “podíamos hacer” o ” lo que habría que hacer” etc pero no se han dignado a venir ni a una sola asamblea.
Relacionado con lo anterior también me preocupa la falta de programa propio de esa formación o constatar que es un plagio del que hemos ido construyendo en IU y algún otro espacio de izquierdas. Pareciera una especie de hurto por parte de quienes hablan de “casta” incluyendo en ella a compañeros que lo único que han hecho en ese sentido es dar el callo (e incluyo a Cayo) muchas horas.
Espero equivocarme y que si estos “radicales antisistema” llegan a “tocar poder” aplicaran el programa, surgido de donde sea, lo importante es eso, no las personas o las poltronas y eso ya lo dijo Anguita hace años, espero que sepan hacerlo, y espero que esas personas estén a la altura de las responsabilidades que dicen estar dispuestos a asumir. También espero que no se corrompan más allá de lo que es esperable de cualquier colectivo humano.
Pero tengo muchiiiiiiisimas dudas.
Os deseo un buen año.

www.arturoalcaine.com

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Acerca de arturoalcaine

Psicólogo Clínico Psicoanalista
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Una respuesta a ¿Podremos?

  1. Ino dijo:

    Fantástico artículo Arturo
    Saludos

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