Omerta (Fincione da Sicilia)

Don Vito Badalamesa estaba preocupado, tenía motivos, hacía tiempo que el cargo de “capo di tutti capi”, ahora le llamaban “Il Direttore” (no se atrevieron con “Il Duce” por las lejanas resonancias del término) le pesaba y hasta le había pasado factura resintiendo gravemente su salud. Parece que fuera ayer cuando opto al puesto por el bien de “le famiglie”.

Don Vito no era idiota pero tenía, cosas de la “Onorata Societa”, que bregar entre lo repugnante y lo que le aterraba. Maldita sea, despues de tantos años.

Los “capi di famiglie” querían hacer unas extrañas inversiones en el campo de las colonias, no le olía bien y parecía paradoja para todos. ¿Para qué? ¡Que paren! se dijo Don Vito. Andante tranquilo e senza complicazione… se decía.

Pero sus lugartenientes se habían comprometido con los “capi di famiglie” en sacar adelante los negocios de perfumes y pudiera ser que esto creara, él lo pensaba así, agravios comparativos con el resto de los “capi”, casi la mitad.

Como fuera que algun capo comenzara a hacer demasiado ruido, viejos conocidos que se creen acreedores de sabe Dios qué derechos, llamó a capítulo a sus lugartenientes, más tarde, una vez hechas las admoniciones oportunas convoco il consiglio dei famiglie donde estaban presentes los capi interesados los lugartenientes y dos consigliere. Saber que contaba con una mayoría virtual en la reunión le hacía sentirse seguro, si no era legítimo, pues la mayoria de las famiglie no estaban de acuerdo, que, cuando menos apareciera legal ante los ojos por el peso de las personas presentes.

La Omerta, la ley del silencio, había funcionado. Los lugartenientes negaron la mayor y se desdijeron de su compromiso en el negocio de las colonias. Los capi aguantaron el chaparron.

No obstante Don Vito estaba preocupado. La Omerta revelaba más de lo que escondía. Como no era idiota bastaba un ejercicio de lógica formal para saber que todos sabían. Que él había mentido. Que los lugartenientes habían mentido. Que había vencido pero no convencido. Que sus lugartennientes estaban vendídos, ellos que daban la cara día a día con le famiglie. Que él estaba vendido con sus lugartenientes que le agradecían, y esperaban poderselo pagar, el lugar de falsarios en el que les había obligado a quedar. Y con tutte le famiglie, el tigre sobre el que cabalgaba, que esperaban a que echara el pie a tierra.

(Todos los personajes y situaciones del cuento son fruto de la imaginación del autor, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)

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Psicólogo Clínico Psicoanalista
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