En cuarentena

Conforme van pasando los años en la práctica de este oficio de ir escuchando el malestar, vas encontrando algunos temas recurrentes en las quejas de ellas y ellos, quejas sobre las que ya saben a menudo la solución o la falta de la misma pero que no están dispuestos a afrontar por motivos diversos. Un colega me contó hace años un chiste del oficio que decía, la diferencia entre un psicótico, alguien equilibrado y un neurótico es que mientras una persona sana dice que dos más dos suman cuatro un psicótico opina que son dos patitos y el neurótico te dice que son cuatro pero que no veas que putada.

La crisis de los cuarenta que no es la más grave (otro día hablaré de la de los 30, que esa sí es relevante) pero sí, generalmente, la más llamativa tiene que ver con la conciencia del paso del tiempo y de la caducidad, una vez escuche que a los cincuenta uno es un viejo joven y a los cuarenta un joven viejo. Que veinte años no es nada y se me han pasado volando, y ayer, hace nada, ya era un adulto, con una vida más o menos como ahora y se han pasado …zas. La perspectiva de otros veinte me pone en los sesenta… no veas que putada, decíamos. Bueno, ahora estoy bastante mas cerca de esos sesenta que de aquellos, y que dure.

Cuando las personas se plantan en esa conciencia del tiempo les pasan, decía, algunas cosas comunes con su sexualidad.

Ella viene a la consulta tras el descubrimiento, atroz, de que se ha dado cuenta de que estaba casada, viviendo, con un extraño. A buenas horas mangas verdes.

¡Pues claro! Para empezar porque si no sería incesto y eso es chungo, pero vamos la cosa tiene que ver con aquello que decía Lacan de que la relación sexual no existe, que ellas van a la misma en una mascarada y ellos en una impostura. El Edipo femenino no se acaba de reprimir nunca y la expectativa en una gran cantidad de casos es que el partenaire sea a un tiempo amante y padre, o, como decía, mejor que yo, Serrat “fuerte para ser su señor y tierno para el amor”, esto trae algunas ventajas y bastantes problemas. Cada día siento más admiración por el inconsciente femenino, y sin duda es una buena estrategia, en términos biológicos, escoger para padre de tus hijos a quién consideras que lo sería bueno para ti misma, luego puede que te equivoques pero el planteamiento es inteligente en lo básico. Los problemas vienen cuando te lo crees demasiado y acabas en la decepción más absoluta cosa que facilitará mucho la crisis de los 40 de él.

La postura que mantienen algunas mujeres saludables viene a ser algo así como “no eres ESE, pero te lo curras mucho para hacerlo bien, para parecerte a EL” es decir, hay cierta insatisfacción agradecida y tolerable para ambos. Luego están las que se sienten traicionadas porque siguen queriendo creer que EL esta por ahí, suelto por el mundo, y ese canalla las ha estado engañando durante todos esos años, en lugar de agradecer los esfuerzos realizados, a los que probablemente pensaban ser acreedoras, odian a quien las ha decepcionado, reactivándose otras decepciones edípicas, por cierto, pero esa es otra historia, o no. Recuerdo una conocida que cuando se separó proclamaba con impúdica iracundia “porque YO tengo derecho a SER FELIZ” y ahí sigue la criatura quince años después, pero no creo que se vaya a analizar que sería lo propio…

Él suele quejarse de que su mujer sigue sin querer follar lo a menudo que a el le apetecería. Una primera reflexión es que bastantes casos de impotentia coeundi se salvan en su dignidad gracias a esta actitud de las esposas. Pero es que, además, comprueban que se sienten atraídos por otras mujeres y tienen la sensación de estar dejando pasar los últimos trenes.

Uno de los casos más patéticos y extremos, y me he encontrado varios de esta guisa, es el de aquellos que se casaron con una “estrecha” porque las que “tragaban” con facilidad eran unas putas y eligieron la que se les resistía. Veinte años, que no es nada decíamos, después a la tía le sigue doliendo la cabeza.

Por supuesto el poder decir que no es un derecho, cuando y como sea, pero en ocasiones para bastantes mujeres se articula más bien como una necesidad. La regresión a modos de funcionamiento anal frente a la angustia de castración es tan común en ellas como en ellos. Para las chicas la pubertad y con ella la llegada de la menstruación implica el señalamiento desde lo real de que no pueden controlar voluntariamente la salida de su cuerpo de algunas inmundicias supone una herida narcisista que atenta contra aquellos primeros logros del Yo en el control del propio cuerpo. Aquella epoca en que nenes y nenas necesitan jugar a la autoafirmación diciendo que no por sistema. Luego, si las madres y desde hace menos los padres, no se empecinan en forzarlos a que “traguen” se les pasa y aprenden a decir que sí a lo que les gusta y no a lo que no. Al hilo de lo anterior se me ocurre que no hay para una mujer un insulto mas denigrante que el de guarra.

A los varones les pasa que el no poder aceptar la falta sino como la consecuencia de la castración les resulta muy difícil concebir a las chicas, cuando llegan a la adolescencia como unas iguales pero del otro sexo, donde hay un órgano receptor que es la vagina y su analidad inconsciente les hace mantener una teoría sexual cloacal, es decir la vagina se confunde con el ano y cualquier coito con la sodomía, acostarse con un tía pasa a ser “poseerla” o “joderla” y a la que le gusta es que es una guarra.

De esta guisa llegamos a la inversión del conocido refrán que acaba siendo “de aquellos lodos estos polvos”.

Hace años leí a una articulista, no recuerdo ahora quien era, de trasfondo feminista, comentar en una columna de El País que había estado leyendo las “Memorias” de Casanova y que, pese a haber empezado la lectura con prejuicios, poco a poco se había ido sintiendo atraída por el personaje y simpatizando con él, entendía de su éxito con las mujeres porque las trataba como a seres humanos como él mismo. Me gustó su forma de pensarlo, me pareció inteligente.

Solo se vive una vez, aunque cada día es diferente. Si usted se reconoce en alguna de estas quejas, no lo dude, los psicoanalistas estamos para estas cosas.

Continuará (creo)…

 www.arturoalcaine.com

Acerca de arturoalcaine

Psicólogo Clínico Psicoanalista
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