Habilidades suciales

Tengo un colega en Zaragoza, le llamaré R para no perjudicarle, que va de otro palo bien diferente del mío, es cognitivo-conductual que dicen ahora. Pese a ello es un tipo que merece mi respeto y hasta, en parte, admiración, se lo ha montado muy bien, trabaja mucho y gana mucha pasta.

Se dedica sobre todo a montar cursos para empresas y para ejecutivos donde enseña habilidades sociales.

Cuando empecé a colaborar con el COP en la junta solían ponerlo de vuelta y media. Casi todos mis colegas, con serios problemas para mantenerse de este trabajo hablaban pero que muy mal de él, y, visto lo visto, empezó a caerme simpático aun, aún, sin conocerle.

Luego resultó que coincidimos en algún acto y que teníamos los despachos relativamente cerca y trabamos algún tipo de relación. No somos amigos pero si hay una cordial entente.

Una tarde de verano en que salía para orearme un poco me lo encontré cerca de casa y nos fuimos a echar una caña juntos a una terraza cercana. A mi me interesa mucho cómo se lo monta la gente, sobre todo si se lo monta bien así que le pregunté por su trabajo. De qué se trataba eso de las habilidades sociales, comportamiento asertivo, esas cosas que enseñaba y por las que tan bien parecían pagarle en las empresas y los grupos de ejecutivos.

R, algunos años mayor que yo, me miró irónico y con una sonrisa un pelín perversa que le caracteriza, y me dijo…

  • ¿Te acuerdas cuando nos enseñaban urbanidad y buenas maneras?

  • ¿Eso?

  • ¡Claro! – Me respondió.

Me explicó que buena parte de sus alumnos, MBA, licenciados en economicas, empresariales, ingenieros, eran auténticos patanes y que, de bien mayorcitos ya, tenían que adquirir la educación que no recibieron en sus casas en la infancia.

El flipe me duro poco, era perfectamente lógico.

Decía José Luis Coll que “al fin y al cabo el asesinato no era más que una tremenda falta de educación”. Una grosería, vamos.

Con mucha frecuencia observo en muchos de mis pacientes un grado altísimo de descortesía.

La urbanidad sirve, mas que para otra cosa, para restringir en el ámbito público la expresión de las pulsiones primitivas, agresivas y/o sexuales. Lo cortés no quita lo valiente, pero la pérdida de ciertas composturas a lo que lleva es a la obscenidad. Larra escribió un gran artículo al respecto “Donde hay confianza da asco”. Soy bastante libertino y partidario de que cada cual se lo monte para gozar de su cuerpo y sus cosas, y de las de los demás, lo mejor que pueda y le convenga, pero, como cantaba Serrat “según de que manera y con quién”.

La grosería no es sino una forma de promiscuidad insensata, incestuosa en el fondo, y poco selectiva.

www.arturoalcaine.com

Acerca de arturoalcaine

Psicólogo Clínico Psicoanalista
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2 respuestas a Habilidades suciales

  1. Que cosas... dijo:

    Pues yo conozco a otro cognitivo-conductual en Zaragoza, al que también se le podría llamar R., que se dedica a drogar niños. Por suerte no hablamos del mismo. A ese otro si que le enseñaba yo urbanidad y buenas maneras… pero al estilo del medievo (cuyas técnicas didácticas también solían ser bastante conductistas, todo hay que decirlo) No, no… no pensaba en nada violento, que cosas tienes. Le regalaría una ínsula… para que se fuera bien lejos.

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