Libertad

 Por lo que a nosotros respecta uno de los nombres, este amable, que recibe la angustia. Y esto no es una figura literaria.

Algo efímero, momentáneo, casual y causal. La libertad goza de especial buena fama entre todos aquellos que no la soportan y la detestan más que a ninguna otra cosa. La libertad, a palo seco, es áspera y cruda de trasegar, por eso se le añaden condimentos y aliños; libertad de, libertad para y cosas (chorradas) así, matices que la concreten en algo que tiene que ser con arreglo a lo preconcebido. A aquello que la represión nos ha hecho aceptar como realidad.
Ciertamente Sartre tenía razón en aquello de que estamos condenados a ser libres, pero ¡es tan fácil escapar!
Entiendo al psicoanálisis como un acompañamiento, un apoyo, de nuestros pacientes mientras afrontan algunos, pocos, momentos de verdadera libertad. Y aun esto es un aditivo o quizá una redundancia.
En realidad no hay más libertad que aquella que se ejerce y ese ejercicio es para encontrar un sometimiento. Confortable, más o menos, eso sí.
Nos gusta creernos libres cuando nuestro yugo no nos causa demasiadas rozaduras. Sarna con gusto no pica, se dice.
Pero cuantas más o mayores son las libertades públicas reconocidas por un sistema más y mayores son los reglamentos destinados a “protegerlas”.

www.arturoalcaine.com

Acerca de arturoalcaine

Psicólogo Clínico Psicoanalista
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