¡Pobre Bolonia!

Me decía Gonzalo Fontana, titular de clásicas en la Universidad de Zaragoza, mientras comíamos el lunes pasado que la licenciatura en clásicas desaparecía de no sé cuantas universidades españolas y que en la de nuestra ciudad quedaba limitada, como especialidad, a dos años  dentro de la de hispánicas.

Hace ya algunos años, la cosa no viene de ahora, una ilustre o , al menos, conocida colega, luego fue por un tiempo presidenta del COP en Zaragoza, que ella se apuntaría a todos los talleres prácticos que hiciera falta pero que ni un seminario más, que era una pérdida de tiempo.

Asistimos a una progresiva degradación de la intelectualidad a un abandono de Sophia por Tekné, o ni eso (o ni ESO). No es extraño encontrar licenciados, y aun doctores, virtualmente analfabetos, capaces, eso sí, de concretizar toda la problemática que se ha aperturado en la presentificación de la inicialización de de los actuales parámetros.

Claro que, según me contaba Marino Martínez, otro profesor de la UZ éste de psicología social, pueden rayarte el coche. como a él mismo le pasó cuando por primera vez en su vida se le ocurrió suspender a un alumno de doctorado porque le presentó un trabajo que empezaba de esta guisa “Recensión del livro…” y no pudo seguir leyendo.

La modernidad, con sus pros y sus contras, arranca de la interpretación humanista del mundo en el renacimiento. Casi todos los grandes hombres y mujeres cuyos aportes hicieron grande a nuestra civilización fueron amplios en sus miras y diversos en sus intereses, y eso va desde Leonardo hasta Einstein pasando por Newton o Descartes. Freud se manejaba muy bien con el Latín y el Griego, baste recordar la famosa anécdota del “aliquis” en su “Psicopatología de la vida cotidiana”.

Convertir a la universidad en una suerte de  FP de nivel medio alto (nada más) no es sino otra muestra de cómo se abandona la idea (o la ambición) humanista que en alguna otra ocasión he mostrado con el ejemplo del cambio de nombre de los departamentos de personal por el de “recursos humanos”. Los mercaderes de dinero gobiernan los destinos de la educación y su pasta no es mucho mejor que la de los aristócratas. El propósito de todo el actual sistema educativo es crear generaciones de buenos productores-consumidores con nula capacidad crítica. No es ajeno a todo ello el cambio que se va dando en la epidemiología donde las neurosis clásicas se van viendo sustituidas por los trastornos límite de la personalidad, sobre todo relacionados con la agresividad y con las adicciones (Qué casualidad).

En el discurso capitalista se da una sutil perversión del discurso del amo invirtiéndose el lugar ocupado por el amo y el sujeto y así, donde antes aparecía como verdad del amo la subjetividad en toda su inconsciencia, vemos ahora que se permite, como si de una histeria se tratase, a la subjetividad exponerse sin pudor ocultando al más mortífero de los amos alojado como la única verdad.

¡Pobre Bolonia! Es irónico que hayan dado ese nombre, origen en buena parte, del renacer de la intelectualidad moderna, al colofón de los procesos destinados a matarla.

www.arturoalcaine.com

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Psicólogo Clínico Psicoanalista
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