Pornografía infantil

Anteayer saltaba la noticia de una gran redada llevada a cabo entre varios centenares de internautas que intercambiaban material pedófilo. No voy a decir que estemos e enhorabuena,es una pena que algunos causen tanto daño y no me consuela que los trinquen.

El tono en que esta noticia era ofrecida en la inmensa mayoría de los casos hacía hincapié en la repugnancia del comportamiento sexual de esos delincuentes, más aún cuando algunos de ellos eran policías, o docentes o familiares de las víctimas… Luego un oficial de la Benemérita señalaba que internet no era la causa sino que permitía que estas personas contactaran entre si. Y no estoy de acuerdo en el planteamiento general.

En primer lugar la repugnancia no es motivo suficiente para el repudio de una conducta en lo legal o social.  Se tata de una reacción que manifestamos  ante la angustia viva y descarnada que nos produce todo aquello que no estamos en condiciones de asimilar según sea o esté constituido nuestro aparato psíquico. Así, y dependiendo de cuáles sean nuestras neurosis particulares, vamos a vivir como repugnantes  unas u otras cosas. Los criterios morales de índole religiosa no dejan de ser sino coartadas más o menos amplias para lo mismo.

La cuestión es otra, ¿se causa un daño objetivo a los niños que son objeto de abusos sexuales?

Los que nos dedicamos a la práctica clínica sabemos que sí, sin duda alguna. No se trata de un daño sobre su moralidad (en el sentido religioso del término) para eso puedo ser bastante liberal, libertino y, a veces, hasta libre. Se trata, y lo tengo que explicar en jerga psicoanalítica, pues es el campo por donde me muevo, de que un trauma psíquico no es sino un desbordamiento de libido sobre una psique que esta insuficientemente desarrollada como para poderla procesar. Se trata de que a la salida del complejo de Edipo, las pulsiones pregenitales, particularmente la escoptofilia, se subliman en otras imprescindibles para el crecimiento y la maduración como la epistemofilia.

Todos aquellos casos, desgraciadamente unos cuantos, que he atendido y en los que se dio algún tipo de abuso sexual en la infancia manifestaron graves síntomas con posterioridad, el primero y más notable de ellos una notable incapacidad para gozar sexualmente. Se da así la paradoja de que no es que los abusos sobre los niños los van a pervertir y "volver unos viciosos" sino que en una gran cantidad de casos esto les va a impedir vivir con una cierta plenitud una parte fundamental de la vida adulta que es la genitalidad.

Por otra parte disiento de lo que se decía respecto de que paidófilos siempre ha habido los mismos pero que ahora Internet permite que se pongan en contacto, lo último (sin el "pero") es verdad, que duda cabe, como a los filatélicos o a los colombófilos, sin embargo la genitalidad, de la que hablábamos antes no es algo que se dé de manera instintiva y automática al alcanzar cierta edad y como consecuencia de unos cambios hormonales, sea o no de origen instintivo, sea una construcción imaginaria, requiere que las personas que hubieren de acceder a ella hagan un desarrollo que se los permita, para ello es imprescindible que estén emplazados por sus padres (en primer lugar), sus docentes y la sociedad en general en el lugar de personas acreedoras de respeto, será la única manera en que ellos mismos llegado el momento hagan lo mismo con quienes hayan de ser sus partenaires sexuales.

Por desgracia, lo he repetido en diversas ocasiones, hace años que los departamentos de personal de las empresas pasaron a llamarse de "recursos humanos", y es un botón de muestra sobre la degradación a la que colectivamente hemos sometido al lugar del otro. En todos los frentes, véase si no lo que pasa en la psiquiatría actual bajo la férula del DSM 4, las personas son borradas y su lugar lo ocupan funciones protocolarias, laborales, clínicas, estadísticas etc.

Esta violencia sobre los niños no es ajena a todo ello, como no lo son tampoco la de género, el burn-out, el mobbing o el bulling.

Limitarnos a escandalizarnos en nuestra repugnancia o echarle la culpa a Internet es mirar al dedo que señala a la Luna.

www.arturoalcaine.com

Acerca de arturoalcaine

Psicólogo Clínico Psicoanalista
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