Churras y merinas

Ayer iba escuchando RNE mientras venía para Lloret y pusieron a debatir a Juan Manuel de Prada y a José Sancho sobre el derecho a morir dignamente.Decía el primero que todo nuestro ordenamiento jurídico se asentaba sobre el derecho a la vida, lo hacía, como se suele hacer, proponiéndolo como un bien incuestionable, inmanente. Se argüía, también, que de reconocerse el derecho al suicidio asistido, muchos familiares se quitarían de encima, así, a aquellos otros molestos con quienes tuvieren que cargar.

No hay peores mentiras que las medias verdades, o las verdades triviales, ya saben, aquello de que Sócrates murió porque era mortal …

Nuestro sistema jurídico se asienta sobre unas normas cristianas que toman vigencia y eficacia sobre todo a partir del Edicto de Milán, por las que en un Imperio Romano ya muy feudalizado y en franca decadencia económica se les sustrae la propiedad del cuerpo a las personas de manera que este pasa a ser un préstamo de Dios con quien, a partir de ahí, sólo queda vivir para pagar una deuda, para hacer lo que es "debido", la moral es la del deber y éste ha de pagarse a los representantes de Dios en la tierra, éste acaba siendo el sentido, perverso por lo demás, de "a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César". Es una norma conveniente cuando los ciudadanos quedan convertidos en siervos de la gleba y atados a la tierra les queda una vida absolutamente miserable convirtiendo así la muerte en algo atractivo cuando no queda otra huida posible.

Constantino encontró en el cristianismo el instrumento ideológico para apuntalar un imperio que a lo largo de todo el siglo inmediatamente anterior había ido, de una parte decayendo en lo económico y militar, feudalizándose poco a poco y extendiendo la ciudadanía romana a la totalidad de los hombres libres hasta convertirla en algo trivial.

El derecho a la vida es algo mucho más reciente y absolutamente contingente a las declaraciones de los derechos humanos, es decir, al concepto de ciudadanía en lo político,  al capitalismo moderno en lo económico, y a la ilustración en lo filosófico, y si no recordemos a Pedro Crespo, alcalde de Zalamea, quien decía "al rey la hacienda y la vida se han de dar, pero el honor es patrimonio del alma y el alma solo es de Dios.

Por supuesto que la eutanasia, el suicidio asistido etc. se prestan a toda suerte de abusos y crímenes, casi tanto como la conducción temeraria, y hay muchos asesinos al volante, los veo cada semana, pero la relación entre el derecho a la vida con el derecho a una muerte digna, caso de que haya alguna, es mezclar churras con merinas.

www.arturoalcaine.com

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Psicólogo Clínico Psicoanalista
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