Los psi, las religiones y las sectas

Un amigo psiquiatra y psicoanalista, Onésimo Fernandez, en su muy recomendable libro "La enfermedad de la vida" explicaba un chiste sobre las diferencias entre el cirujano, el internista y el psiquiatra. Mientras que el primero no sabe pero puede, el segundo sabe, pero no puede, ¿y el psiquiatra? … ah, ese ni puede ni sabe. Y eso que sí que pueden recetar pastillas así que la cosa es aún "peor" para los psicólogos…

Hace uno o dos días leía en un foro una discusión sobre la cintificidad o no del psicoanálisis. Me recordaba otros tiempos en los que era más joven e idealista.

La elección profesional siempre se relaciona de una u otra manera con nuestra patología. Responde a nuestros ideales, a los de nuestros padres y, en el mejor de los casos a aquellas que sean nuestras pulsiones más activas. La gente a menudo opina que los que nos dedicamos a estas cosas es porque estamos locos. En cualquier caso lo que uno encuentra en muchos colegas jóvenes con quienes ha podido trabajar como analizantes o en supervisión, es la fantasía de poder resolver sus propias neurosis a través del estudio de la psicología.

Cuando nos iniciamos en el estudio de la psicología, como en cualquier otra carrera, la mayoría nos encontramos en plena adolescencia, esto es, en el arduo trabajo de construir una identidad adulta. A menudo ese proceso no ha terminado aún en el momento de recibir la licenciatura y enfrentarnos a nuestros primeros pacientes o clientes. La inexperiencia, la impericia y el desconocimiento, unidos a la angustia por la impotencia, provocan que aparezcan entonces unos comportamientos sectarios y más o menos fanáticos que no son sino intentos de encontrar la seguridad a través de la identificación con un ideal de completud ubicado en la "escuela" que sea. Psicoanálisis freudiano, kleiniano, lacaniano, conductismo, gestalt o lo que sea.

El psicoanálisis tiene algo de religioso, si por tal cosa entendemos que implica otorgar al otro un determinado estatuto y lugar en nuestra escucha, y, a la recíproca, nos sitúa a nosotros mismos en un lugar diferente en las relaciones. Ese es el concepto más noble de religión y es algo que tiene bastante poco que ver con las creencias. Esa es la verdad del psicoanálisis y funciona desde hace tiempo incluso para quienes "no creen" en él.

La fe y la creencia son completamente distintas, la fe, la buena fe en el sentido en que la describía Sartre es aquella con la que echamos los pies al suelo por las mañanas sin pararnos a pesar si habrá suelo ahí, a los pies de la cama.

Las creencias son aquello que ponemos a falta de buena fe, creemos porque no nos fiamos y porque no somos de fiar, aun para nosotros mismos. A mayor falta de confianza en nosotros mismos, en nuestro saber, en nuestro saber hacer, mayor será la necesidad de sostener unas creencias religiosas, en el sentido menos noble del término en este caso, es cuando nuestro comportamiento se vuelve sectario.

La cosa suele allanarse bastante cuando hablamos sobre la práctica concreta en casos de pacientes concretos, a este respecto puedo decir que he conocido a unos cuantos conductistas bastante sensatos y a bastantes psicoanalistas delirantes, por supuesto también lo contrario.

www.arturoalcaine.com

Acerca de arturoalcaine

Psicólogo Clínico Psicoanalista
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s